sábado, 15 de abril de 2017

Via crusis: representaciones a través de tres siglos

Iztapalapa 2017. Página ciudadana


Catorce son las estaciones que comprende la práctica cristiana en torno a episodios de la pasión de Jesucristo; una práctica piadosa para la que santos como la madre Teresa de Calcuta han escrito oraciones. Esta experiencia ha sido descrita por Antonio Izquierdo, L.C. como “recuerdo, memoria histórica, enlace amoroso con aquel primer Vía crucis que, desde el pretorio del gobernador romano hasta el monte Calvario, recorrió Jesús de Nazaret...”

Aunque se trata de una devoción muy antigua que bien puede datar de la segunda mitad del siglo XIX, la tradición atribuye las primeras representaciones del Vía crucis asociadas a peregrinaciones ya sea al Monte Kolitza pidiendo a San Roque librar a los pobladores de las pestes de la época o en el Cerro de la estrella, donde sus habitantes invocaron las imágenes de Cristo veneradas en las ermitas de la comunidad, también bajo la preocupación de epidemias que amenazaban familias enteras en 1833. Cuenta la historia que la mortandad por cólera cesó; las representaciones iniciaron y han recorrido ya tres siglos.

En Iztapalapa inicia con la bendición de palmas el domingo de ramos y continúa el jueves Santo emulando la última cena, el lavatorio, la oración en el Huerto de los Olivos y la aprehensión.  El Viernes Santo se sigue con el juicio e  inicia el trayecto que presenta las tres caídas hasta el Calvario.  La versión española arranca la noche del jueves santo con la escenificación del juicio y última cena continuando con el resto al día siguiente. 50,000 espectadores verán este último trabajo de siete meses de ensayos de 350 son personajes. Amabas presentaciones, una en el Estado de México y otra en la región Vizcaína, son distintas año con año y forman parte de las representaciones más grandes celebradas cada año.