miércoles, 21 de diciembre de 2016

Loop It All



Quiero pensar que quienes han sido participes de una puesta en escena han recurrido a la herramienta - en ocasiones tortuosa -, del ensayo previo, como un proceso lleno de vicisitudes - y realizado incluso después de un estreno -. Ensayar es una medida necesaria, pues es a base de repetición como se logran imprimir una serie de sensaciones que aunados al resto de elementos visuales y auditivos logran comunicación con el espectador. Sin embargo, este proceso genera con frecuencia, cierta clase de tedio y cansancio haciendo que improvisaciones valiosas se pierdan durante el transcurso de sus sesiones al no ser retenidas.

“Loop it All”, un método de improvisación y creación de movimiento, fundado por el costarricense César Alvarado, que tomando como punto de partida el dibujo, utiliza la imaginación, ideas, personalidad, memoria y corporeidad de cada persona
Cesar Alvarado, 
creador de Loop It All
para desarrollar un lenguaje corporal aplicable a la escena. Es una técnica creada con la premisa de retomar improvisaciones con la misma fuerza y
frescura con que fueron creadas. ¿Es posible encontrar motivación escénica tomando como punto de partida una pared u otro objeto inanimado? Para Alvarado lo es al observar los detalles: color, material, tamaño, textura, sonido y concepto del objeto en cuestión, pues se “trabaja” con el objeto hasta que cuente una historia. “…abrimos los ojos y ya no es tan abstracto o absurdo, (el objeto) me está hablando, diciendo cosas”. Cualquier cosa que un intérprete vea puede convertirse en detonante para contar una o más historias. La aplicación de esta técnica parte de la propia fisionomía del interprete como instrumento y de su habilidad de archivar exploraciones de movimiento.

Loop It All detalla un proceso de exploración de espacios en donde un personaje entra a un espacio “tomando” con los movimientos de su cuerpo objetos visibles que están a la vista hasta transformarlos, pero “para comprender, hay que estar afilados dirá el creador de esta técnica. Una improvisación puede ser retomada rescatando los mejores momentos, que no solo se repiten, sino que puede convertirse en un diseño mucho más complejo que retiene imágenes y comunica, pues es posible atrapar a la audiencia sin meses de ensayo, con solo abordar el movimiento de una manera creativa. César Alvarado Vega es músico, actor y bailarín profesional, egresado del Conservatorio El Barco y actual director artístico de la compañía Lo que es arriba, una agrupación independiente de arte escénico que desde el año 2010, desarrolla obras de carácter multidisciplinario e imparte talleres sobre esta técnica en diferentes países.



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Pastorelas, una tradición vigente

Pastorela en Tepozotlan


Teniendo como antecedente a la novela Pastoril, conserva elementos de este género en boga durante el renacimiento en Italia. Pico de Mirandelo fué Uno de los escritores destacados de esta novela basada en un lugar idílico y bucólico llamado La Arcadia, en el que habitaban pastores, personajes representativos un estado de gracia, absoluta pureza e inocencia quienes además interactuaban alrededor de pequeñas intrigas amorosas.

Las primeras pastorelas presentadas en México suceden durante el período de evangelización tomando a los pastores como ejemplos de pureza, quienes avisados por una visión angélica del nacimiento del Mesías deciden ir a conocerle y adorarle, objetivo saboteado constantemente por asechanzas de Satanás, que se opone a que el Niño-Dios reciba la adoración de la humanidad. La tesis es que si el niño no es adorado, no será reconocido para cumplir con su cometido redentor. Tras muchas fatigas y desencuentros los pastores lograrán su cometido: reconocen y adoran al niño, y Satanás queda derrotado.

No obstante de su función primordial edificadora, el público pronto adopta la pastorela incorporando a textos originales, críticas sobre usos y costumbres de los pueblo, aprovechando con ello la humanidad de los personajes que poco a poco se van transformando en prototipos de determinadas miserias humanas.  Bato se convierte en el prototipo de macho novo hispano;  Bartolo en la encarnación de la pereza -“…Bartolo, despierta, vamos a ver la Gloria. Bartolo (despertando): Si quiere la Gloria verme, que venga la Gloria a mi.”-; Selfa, en la pastora coqueta; Gila, en una persona – hombre o mujer - bondadosa e inocente; y Mengo, quien es representado como el “cornudo”. Existe además el agregado de un personaje incorruptible en la figura de un anciano ermitaño que funge como la conciencia colectiva, una especie de narrador o coro griego. 


Así, los grupos de pastorelas surgen en las vecindades, como tradición familiar, en gremios y hasta por cómicos de la lengua en la misma calle, lejos ya de la pastorela evangelizadora que se representa en los atrios y de la encorsetada pastorela bucólica neoclásica presentada en teatros. Esta apropiación de la pastorela contribuye en gran medida a la popularidad que le distingue al valerse de sus personajes para lanzar todo tipo de críticas políticas y sociales, como al personaje de Lucifer representando a alguna figura política en turno, haciendo con ello que la pastorela asegurara su subsistencia duradera durante los siglos XIX y XX. Algunos autores consideran que si la pastorela hubiese quedado para siempre como un genero de catequesis no hubiera sobrevivido al siglo XVI y es a partir de fines del siglo XVIII e inicios del XIX cuando la pastorela se consagra, a opinión de algunos autores, como un género teatral, teniendo de exponentes Novo hispanos, neoclásicos como Joaquín Fernández de Lizardi - el Periquillo Sarmiento -. No todos los textos se encuentran documentados, sin embargo, la tradición oral ha preservado diálogos y canciones de este género que ha logrado permanencia en el tiempo tan particular como llena  transformaciones que lo convierten en  una tradición.