martes, 4 de octubre de 2016

Teatro penitenciario


Hamlet, proyecto Ruelas


Con talleres institucionales de teatro y literatura, además de  concursos de dramaturgia a nivel nacional los proyectos de teatro penitenciario proliferaron en México durante las décadas de los 80´s y 90’s. Surgidos como una herramienta con el objetivo de trabajar en la rehabilitación de personas en situación de reclusión como una alternativa terapéutica y cultural, el teatro penitenciario posee una larga trayectoria en nuestro país.

Jorge Correa
Ejemplo de ello es Jorge Correa Fuentes, a quien este año se rindió homenaje a por su  destacado por su trabajo este rubro. Egresado de Escuela Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA, Correa inició su trabajo en el teatro penitenciario en 1978 al recibir la invitación para dar un taller de teatro dentro de los reclusorios. Ahí, en lo que el mismo denominaría teatro de la oscuridad y del encierro encontró la forma de conectar  situaciones de los internos con los temas de los textos de teatro.  Las obras autobiográficas presentadas tuvieron tal  eco en la sociedad que contaron con cobertura en medios masivos de comunicación, como en los programas televisivos de Ricardo Rocha y Zabludosky.

Correa
Impartiendo talleres y montando obras en diferentes reclusorios del país Correa idearía el Sistema Teatral de Readaptación y Asistencia Preventiva, con el que imparte sus talleres e  involucrar de manera emotiva  a los internos con quienes trabaja y ha llegado incluso a participar en el Festival Cervantino, en su natal Guanajuato. Así, la  puesta en escena de su proyecto Liberarte presentaría  la primera obra que participara en el afamado festival durante el 2014. Pero no todo es miel sobre hojuelas en la continuidad de estos proyectos, como lo comenta Correa Fuentes: "las iniciativas empezaron a escasear, y si queríamos hacer teatro en cárceles, era sin presupuesto y paga alguna. El teatro en las prisiones se fue muriendo, dejando un hueco inmenso a nivel social y cultural. Ahora hay proyectos aislados y significativos".

Aunque existen diversos programas de teatro en los sistemas de reclusión, Correa hace una distinción entre teatro en prisión y teatro penitenciario, explicando que el primero, representa obras de autores clásicos, como Shakespeare, Moliére o Sófocles, mientras que el teatro penitenciario constituye el medio para  llevar a escena temas inherentes al interno.  Este año Jorge Correa ha sido distinguido por el Instituto de Teatro de la Unesco, con el título de padre del teatro penitenciario; su trabajo teatral ha logrado reunir a integrantes reclusos de pandillas y cárteles rivales para trabajar en conjunto. El teatro, -dirá Correa – "Los ayuda en todo, en todo… el interno tiene necesidad de comunicar… el teatro es un medio para que tú digas cosas y externes tu situación… yo sigo porque estoy convencido, porque yo  conozco la esencia del hombre…"